Hace más de dos décadas, helicópteros, soldados y trabajadores petroleros llegaron al territorio del pueblo kichwa de Sarayaku, en el corazón de la Amazonía ecuatoriana. Con el respaldo del gobierno ecuatoriano, la petrolera argentina CGC pretendía abrir su territorio ancestral a la exploración petrolera, sin su consentimiento.
Para los Sarayaku, esto representaba una amenaza existencial, una que ponía en grave riesgo sus bosques, ríos, lugares sagrados y toda su forma de vida. También planteó una cuestión que aún define la lucha en la Amazonía: si el derecho de los pueblos indígenas a negarse a la extracción de petróleo en sus propias tierras será alguna vez respetado de verdad.
Sarayaku respondió con resistencia.

Mujeres, hombres, jóvenes y autoridades comunitarias organizaron movilizaciones, bloquearon la entrada de la compañía y denunciaron internacionalmente las violaciones de sus derechos. En momentos de máxima tensión, se enfrentaron a las fuerzas armadas y arriesgaron su vida para impedir el avance de la industria petrolera. Amazon Watch acompañó esta lucha a través de su etapas más difíciles, ayudando a movilizar solidaridad internacional y amplificando la voz de Sarayaku cuando su territorio y su seguridad estaban amenazados.
En 2012, después de años de incansable resistencia y una histórica batalla legal, Sarayaku logró una de las victorias más significativas para los derechos indígenas en las Américas. La Corte Interamericana de Derechos Humanos dictaminó que Ecuador había violado sus derechos al permitir actividades petroleras sin el Consentimiento Libre, Previo e Informado (CLPI), un derecho consagrado en la constitución ecuatoriana desde 2008.

El fallo no solo reivindicó la historia de Sarayaku, sino que, en la práctica, estableció una moratoria petrolera sobre su territorio. El proyecto petrolero nunca avanzó, el crudo permaneció bajo tierra y el bosque se conservó intacto.
Para Amazon Watch y nuestra Acabar con el crudo amazónico En la campaña de Sarayaku, la comunidad se erige como uno de los ejemplos más contundentes de lo que significa detener la expansión petrolera en la Amazonía. La resistencia de la comunidad bloqueó la apertura de una nueva frontera extractiva, mantuvo millones de barriles de petróleo bajo tierra y protegió miles de hectáreas de bosque amazónico de las carreteras, la deforestación, la contaminación y la presión territorial que acompañan a la extracción de petróleo.
Sin embargo, catorce años después del fallo, Ecuador aún no ha corregido la situación. El gobierno no ha subsanado las violaciones señaladas por la Corte, y Sarayaku sigue amenazado por la posibilidad de que se reanuden las exploraciones petroleras en su territorio.
En una reciente audiencia de seguimiento ante la Corte Interamericana, celebrada el 18 de junio en Costa Rica, Sarayaku denunció a Ecuador por desobedecer la orden de la Corte. El gobierno aún no ha garantizado mecanismos adecuados para el Consentimiento Libre, Previo e Informado, a pesar del fallo de 2012 que confirmó la violación de sus derechos. Además, todavía no ha retirado una tonelada y media de explosivos de pentolita que CGC abandonó en 25 000 hectáreas del territorio de Sarayaku durante la exploración petrolera hace veinte años. La zona donde permanecen enterrados los explosivos es inhabitable, lo que aísla a Sarayaku de tierras fundamentales para su vida espiritual y cultural.

Hoy, como resultado del continuo incumplimiento de Ecuador con la sentencia, el pueblo Sarayaku, con el apoyo de la Fundación Pachamama y CEJIL, solicitan a la Corte que ordene a Ecuador reconocer formalmente su territorio como Kawsak Sachao Bosque VivienteUn territorio entendido como una entidad viva y consciente, y sujeto de derechos. La propuesta busca reconocer el daño continuo infligido al bosque de Sarayaku y su derecho a regenerarse, establecer una protección permanente contra futuras amenazas extractivas y promover una visión alternativa de la relación entre los pueblos, la naturaleza y el desarrollo.
Mientras los gobiernos y las empresas siguen impulsando nuevas concesiones petroleras en la Amazonía, la propuesta de Sarayaku plantea una cuestión urgente para la transición energética mundial: ¿cómo puede el mundo afrontar la crisis climática al tiempo que continúa abriendo nuevos territorios a la extracción de combustibles fósiles?
Sarayaku responde con sencillez: el camino a seguir no reside en expandir la frontera petrolera, sino en proteger los territorios que aún existen. Lo que comenzó como una resistencia local contra una compañía petrolera se convirtió en una histórica victoria legal, una contribución concreta a la defensa del clima y una fuente de inspiración para los movimientos indígenas y ambientalistas de todo el mundo.
Amazon Watch continúa apoyando al pueblo Kichwa de Sarayaku en este nuevo capítulo. Respaldamos su lucha por respuestas arraigadas en su territorio, su cosmovisión y los derechos de la naturaleza. Sus décadas de lucha y resistencia demostraron que los pueblos indígenas tienen derecho a decidir el destino de sus propias tierras. Ahora, su visión de Kawsak Sacha Ofrece una hoja de ruta hacia un futuro en el que la Amazonía no sea una zona de sacrificio para la industria petrolera, sino un territorio vivo que merece protección para las generaciones venideras.




