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La triple frontera amazónica entre Colombia, Ecuador y Perú es ahora la frontera más afectada por conflictos en la cuenca. Grupos armados no estatales… Comandos de la Frontera Las Fuerzas de Defensa Civil (FDC), las disidencias de las FARC y bandas ecuatorianas como Los Lobos y Los Choneros se disputan los cultivos de coca, las rutas de la cocaína y el oro ilegal. La débil presencia estatal, la vastedad del territorio y la porosidad de las fronteras facilitan la expansión, agravada por la fragmentación de las FARC posterior a 2016 y la demanda global.
La gobernanza criminal erosiona la autoridad estatal, impone toques de queda, coacciona a líderes y recluta a menores, afectando especialmente a las comunidades indígenas, afrodescendientes y rurales. El daño ambiental —deforestación, contaminación por mercurio, presión sobre áreas protegidas— es generalizado, mientras que las operaciones militares esporádicas no han restablecido la seguridad ni la confianza.
Este informe pide una estrategia regional centrada en la protección del medio ambiente, la construcción del Estado y la gobernanza comunitaria.
Prioridades: sustitución gradual de cultivos con inversión sostenida, formalización de la tenencia de la tierra y conversaciones de paz con grupos como el CDF bajo estrictas condiciones de derechos humanos y respeto a la autonomía indígena.
Desmantelar las economías criminales exige una acción internacional coordinada, la aplicación de leyes ambientales que combatan los flujos financieros ilícitos y una sólida protección para los líderes sociales. Sin coordinación transfronteriza y participación comunitaria significativa, la violencia se intensificará y la Amazonía sufrirá daños irreversibles.





